El mercado inmobiliario está viviendo un momento de gran dinamismo que impacta tanto a vendedores como a compradores. En 2024, la actividad de compraventa ha mostrado un crecimiento notable, con más de 600.000 operaciones estimadas, superando cifras del año anterior. Este auge se refleja especialmente en las viviendas de segunda mano, que han sido protagonistas de un volumen elevado de transmisiones.
Un factor clave para entender esta tendencia es la evolución de los precios. Según datos recientes, el precio medio del metro cuadrado para viviendas usadas ronda los 2.080 euros, mientras que la obra nueva supera los 2.250 euros. Esta diferencia hace que muchas personas opten por la vivienda de segunda mano como una opción más accesible en un mercado donde la construcción nueva no logra satisfacer la demanda.
Mirando hacia 2025, el panorama apunta a una situación de máxima tensión, con previsiones que estiman un aumento moderado en las compraventas de entre el 2% y el 3%. Esta tendencia está apoyada principalmente por la posibilidad de que los tipos de interés hipotecarios se mantengan en niveles más bajos que los vistos en años anteriores, facilitando el acceso al crédito. Además, el mercado de alquiler registra precios máximos históricos, lo que empuja a muchas personas a considerar la compra como alternativa más estable y rentable a largo plazo.
La combinación de estos factores genera un escenario favorable para quienes decidan vender, pero también plantea desafíos por la fuerte competencia y la subida generalizada de los precios. Por eso, contar con un asesor inmobiliario con conocimiento profundo del mercado local es fundamental para maximizar oportunidades y tomar decisiones acertadas.
Desde RK Red Oriol, recomendamos estar bien informados y preparados para afrontar un 2025 en el que la compraventa de vivienda de segunda mano seguirá siendo protagonista. Con las condiciones actuales, vender con estrategia y asesoramiento profesional marcará la diferencia.
