Alquilar una vivienda implica para el propietario asumir el riesgo de que el inquilino deje de pagar. Por este motivo, además de la fianza y otras garantías permitidas, en determinadas operaciones puede solicitarse un aval bancario de alquiler.
Esta garantía consiste en que una entidad financiera responde frente al propietario por determinadas cantidades si el inquilino incumple las obligaciones garantizadas. No significa que el banco asuma definitivamente la deuda: si tiene que pagar al arrendador, posteriormente podrá reclamar ese importe al cliente que solicitó el aval.
El proceso comienza cuando el inquilino solicita el aval a su entidad bancaria. El banco analizará su perfil económico antes de decidir si acepta la operación. Entre los aspectos que puede valorar están los ingresos, la estabilidad laboral, el historial financiero y las características del contrato de alquiler.
Si la entidad considera viable la operación, comunicará las condiciones. En algunos casos puede exigir que el solicitante mantenga bloqueada una cantidad de dinero como garantía. Según la entidad y las circunstancias, el aval puede cubrir varios meses de renta.
El siguiente paso consiste en formalizar la garantía. Dependiendo de las condiciones establecidas, puede ser necesaria una póliza de cobertura de garantía bancaria y su correspondiente formalización.
También hay que tener en cuenta que el aval no es gratuito. Pueden existir gastos de estudio, formalización, mantenimiento o comisiones vinculadas al importe garantizado y al periodo de vigencia. Por ello, antes de contratarlo conviene solicitar al banco un desglose completo de los costes.
Una vez emitido, el inquilino entrega el documento al propietario como prueba de que existe una garantía adicional para cubrir las obligaciones contempladas.
Es importante diferenciarlo de un seguro de impago de alquiler. Aunque ambos mecanismos buscan reducir el riesgo del propietario, funcionan de manera diferente y tienen costes, requisitos y condiciones específicas.
Además, el aval no debe confundirse con la fianza legal del alquiler. Son garantías distintas y cumplen funciones diferentes.
En una operación de arrendamiento, en RK Red Oriol consideramos fundamental que propietario e inquilino conozcan exactamente qué cubre cada garantía antes de firmar. Revisar sus condiciones evita malentendidos y permite estructurar el alquiler de una manera más segura para ambas partes.
